miércoles, 22 de abril de 2015

GOING CLEAR: ¿EL FINAL DE CIENCIOLOGIA?

 El documental ‘Going Clear’, emitido por la HBO, le ha hecho más daño de lo que jamás podríamos pensar.

Todo empezó con un montón de personas y sus caretas de ‘V de Vendetta’. Difícilmente se podría considerar como un ataque a tener en cuenta, pero el lema de la Iglesia de la Cienciología (uno de ellos) es: “Never defend, always attack”. Era el credo de su fundador, L. Ron Hubbard, y se aplicó a rajatabla contra esas hordas de internautas que, animadas por Anonymous, se concentraban ante sus sedes allá por 2008. ¿Qué querían con estas protestas no violentas (pero sí bastante pintorescas)? Entre otras cosas, arrojar luz sobre el hecho de que el fisco norteamericano le hubiese concedido a una secta el estatus de entidad religiosa. Y, por consiguiente, exenta de impuestos.

Esta alucinante situación tributaria, y las tácticas sucias que sus abogados emplearon para conseguirla, forma uno de los núcleos de interés de ‘Going Clear’, documental de Alex Gibney que fue presentado el pasado mes de enero en Sundance. Cuando los líderes cienciólogos se enteraron de que HBO estaba interesada en emitirlo, el festival comprendió que lo de atacar siempre primero iba muy en serio, hasta el punto de que tuvo que ponerle escolta a Gibney. Es hasta cierto punto comprensible: ‘Going Clear’ no es la primera gran exposé ciencióloga que se publica desde lo de Anonymous, pero sí es la primera en formato audiovisual. La palabra es poderosa, pero la imagen (emitida, para más inri, en el canal de pago con más suscriptores de la nación) lo es aún más. Escribir sobre cómo los líderes de la iglesia esquivan a la prensa es una cosa; verlos corriendo hacia el lado contrario de un micrófono es otra.

El documental nace de un ensayo homónimo escrito por Lawrence Wright, periodista del New Yorker que pudo entrevistar a Paul Haggis en 2011. El director y guionista le abrió sus malditas tripas entonces: cómo la Cienciología lo captó a finales de los 70, cómo le pidieron que se aislara de sus familiares y amigos escépticos, cómo se aprovecharon de sus debilidades personales para hacerse más fuertes en su vida… El artículo, una pieza periodística extraordinaria, se preguntaba cómo un tipo tan inteligente como Haggis pudo haberle dado tantos años de su vida a la secta, y la respuesta que encontraba tenía que ver con lo mucho que la Cienciología se parece a su peor enemiga: la terapia. Lo que ofrece al miembro recién captado es, más o menos, una mezcla entre psicoanálisis y religión pop.

Haggis, que también aparece en el documental, reconoce que al principio hay un gran componente de curiosidad: ¿Por qué todos esas celebridades de Hollywood están aquí? ¿Qué secretos esconde? Según ‘Going Clear’, la razón por la que los Tom Cruises y John Travoltas siguen siendo las joyas de la corona ciencióloga tiene bastante que ver con el chantaje. Años y años de “investigación espiritual” en sus vidas dan para muchos esqueletos en el armario. Al parecer, Wright y Gibney están seguros de que hubo un tiempo, a mediados de los 90, en que Cruise se empezó a distanciar de ellos, más o menos cuando accedió a los niveles superiores de conocimiento cienciólogo y le contaron los detalles extravagantes que todos conocemos: los alienígenas, las bombas de hidrógeno, el todopoderoso Xenu, el contrato de miles de años… La Cienciología encontró una manera de mantenerlo bien atado y, de paso, convencerlo para que dejara a Nicole Kidman. Al fin y al cabo, como él mismo ha reconocido (y luego se ha arrepentido de reconocer), curaron su dislexia…

La relevancia de ‘Going Clear’ estriba en que no se centra sólo en la esencia ridícula de sus creencias (no es, en suma, un episodio de ‘South Park’), sino en detalles más mundanos y escandalosos. Por ejemplo, esas técnicas de desconexión de las que hablaba Paul Haggis, quien llegó a pensar que el rollo de las naves espaciales era una simple prueba de fe (“¿Quizá es un test de locura? ¿Quizá te echan si te crees esto?”). O las condiciones de semi-esclavismo en las que, al parecer, trabajan algunos de sus peones de base. O los flagrantes casos de abusos sexuales, que afectarían a su más alta cúpula. O las técnicas de presión que ejercen entre los que intentan salirse, siempre respaldadas por la primera enmienda y su condición de entidad religiosa legalmente constituida. Sin ella, y sin la excepción fiscal que conlleva, ‘Going Clear’ afirma que la Cienciología tendría que haber declarado la bancarrota hace décadas.

Así que el impacto social del documental ha sido doble: por un lado, subrayar que la Iglesia de la Cienciología no es sólo una fiesta loca para excéntricos hollywoodienses, sino que afecta a las vidas de cientos de ciudadanos de a pie. Y, por otro, traducir en imágenes concretas la labor periodística de denuncia que medios como Rolling Stone, The St. Petersburg Times y el propio New Yorker llevan años haciendo, siempre después de maratonianas reuniones con los abogados de la iglesia. Gracias al material audiovisual que ‘Going Clear’ ha conseguido, tenemos, por ejemplo, parodias en el ‘SNL’. Y eso es lo que más daño le puede hacer a una secta que basa gran parte de su poder en su dominio de la imagen seductora
Para muchos expertos en religión, es posible que estemos ante el principio del fin de la Cienciología: una cosa es que decenas de personas con máscara se reúnan ante una sede porque Internet se lo ha dicho, pero otra es que aparezcan denuncias y parodias cada día en los medios de comunicación. El ejemplo de apóstatas del prestigio de Paul Haggis también es fatal, pero lo más importante es que ahora podemos ver sus vídeos promocionales y evaluar el daño que pueden hacer a personas que no atraviesen por su mejor momento personal. Eso sí que hace llorar a Xenu.


http://www.revistagq.com/actualidad/cultura/articulos/cienciologia-documental-going-clear-alex-gibney/21765

Documental Going Clear subtitulado en español disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=g1opSBNzDo4


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